Fue, fuiste

Sigues siendo la misma,

sonriente y enérgica,

pulcra y encantadora,

sigues siendo la misma.

Tus labios dibujan

mi desequilibrio interno,

trazan la verdad del tiempo en el ocaso.

Un encuentro en un cruce temporal,

desvanece la ilusión,

parece real.

Y al despertar de este largo sueño,

te encuentro,

y sigues siendo la misma.

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Encuentro

Cómplices miradas

de un deseo latente

y de un pecado misterioso,

me visto con el rocío de tu sonrisa,

me cubro con tu manto estridente.

Me persigue la razón,

caigo a sus victoriosos pies,

sacudo mi cabeza,

caen ideas de otra vida.

¿Hay alguien ahí?

Soy yo al otro lado del tiempo y del cielo,

te busco al final de la línea,

encuentro solo vago recuerdos

que se ahogan entre criminales horas y años,

volteé a ver en el tiempo, solo hallé vacío.

Dorada

Cascada dorada,

en un sueño libertino,

cascada de sol,

entre el silente bullicio.

Huyen las miradas calladas,

corren al recuerdo del tiempo,

se cruzan esquivas,

solo queda el lamento.

Dibujas tu escurridiza sonrisa,

en el lienzo de tu rostro,

necia tinta invisible,

que se derrama en la fragilidad de mi alma.

Palabra

Giro mi rostro

y te descubro soñando,

mil letras voraces,

agitadas en el silencio del olvido.

Cada una tiembla temerosa,

de un vano desprecio,

por una herida espantosa

y de un olvido piadoso.

El suicidio vocal,

arde un pecho hambriento.

Golpe

El tiempo te golpea fuerte,

soberbio ser que te empuja sin piedad,

te destruye desde adentro,

y grita tu derrota.

De apariencia incólume me sostengo de pie,

mirando el vacío de tu existencia,

el tiempo nos destruye a todos,

no tiene piedad de nadie.

Un grito sordo se azota y se revienta

contra la roca de mi  pecho,

y con un fulgurante eco

se retuerce en el pasado,

con lágrimas de un futuro.

Este nihilismo que me seduce,

se desvanece en el tiempo,

encontrando su anatema en los labios del vacío.

Junto los pedazos de una fina copa,

repararla en la desidia de un encuentro,

vago y obscuro rencor,

que siempre está presente,

herida abierta,

tallada en un alma solitaria.

Afuera

Ventana abierta al espacio insondable de tu mirada,

dibujo tu rostro sombrío

con los hilos de un laberinto opaco,

muerto y vacío.

Y en la memoria de un instante,

te pierdes en la colorida y adusta existencia,

de un silencio cómplice de fantasía.

Esa ventana desde donde miro el infinito,

aquel lugar en el que la muerte y la vida nunca se separan,

son eternos amantes unidos en las estelares llamas del paríso.

Simple

En lo simple descubrí

lo complejo de sus curvas,

el hermoso zigzaguear

de una pluma en el vacío creador,

flotando escribe el paraíso,

lo dibuja infernal,

con su saturada calma.

Y también descubrí su hermosura,

la sencillez es inmensamente bella,

siempre bella en el caos de su esencia.

En el latir de un sueño,

despierto hambiento e insomne,

miro a los vivos desde mi bruma espesa,

observo su felicidad eterna,

aprecio la inquieta fantasía,

un efímero crisol latente.

Siempre es lo mismo

Descubres que fuiste arrojad al mundo,

solo e indefenso,

comienzas a vagar y te levantas sin más,

solo gritas desesperado por algo de paz.

 

Y encuentras los brazos de una arpía

disfrazada de lujuria,

cubre tus ojos con un velo de placer

y sueñas despierto tu quebranto,

sientes como tus entrañas arden,

con un invisible fuego.

Te roe el corazón,

lo convierte en piedra

y te escupe en la cara

desvaneciendo tu velo,

sin energías buscas defenderte,

pero su fuerza es descomunal y poderosa.

Caída

Mi pie empuja una pequeña piedra, esta resbala y cae al gran abismo, un viento helado emerge desde lo profundo y golpea dulcemente mi rostro, agita mis cabellos con una inusitada ternura.

Me dejo seducir por sus caricias y me inclino lentamente hacia la profundidad, siento su tranquilidad energizante, ahora mis pensamientos se tornan claros, sencillos, precisos.

Caigo y resuelvo todas aquellas cuestiones que pesaba  sobre mis hombros, los resuelvo todos.

Volteo mi cuerpo hacia el cielo infinito, me siento flotar en sus brazos, protegido con la cálida ironía de una muerte inminente.

Jamás mi mente ha estado tan clara, me siento fortalecido, siento que todo baila a mi alrededor.

Terriblemente feliz, ninguna preocupación me agobia.

Caigo, despierto… muero.

Laberinto de tiempo

Perdida en el recuerdo del tiempo

bailas sollozante en la bruma de la memoria,

tu alterego dibuja una vida de alumbramiento agónico.

 

El hilo… un suspiro,

el recuerdo voraz que consume tiempo,

oportunidad perdida

en un primaveral averno,

se queda en aquel laberinto

cubierto de polvo y deseo.

 

Corre el minotauro desnudo

detrás de una flama ardiente,

y se pierde aturdido

todo lo abraza la obscuridad eterna,

sus ojos se humedecen,

llueve nuevamente.